La relación de Jorge Macri con los sindicatos de la Ciudad de Buenos Aires combina negociaciones institucionales, alianzas políticas y disputas en áreas estratégicas. En una gestión que endurece su discurso frente a la protesta y busca disputar espacio electoral con La Libertad Avanza, el jefe de Gobierno mantiene canales de diálogo con algunos gremios, mientras enfrenta a otros.
Entre los interlocutores se encuentra Amadeo Genta, titular de SUTECBA, cuyo vínculo con el macrismo se sostiene en años de negociaciones salariales y laborales. Dante Camaño, referente gastronómico identificado con el PRO, también integra ese esquema. Por su parte, Víctor Santa María, conductor del SUTERH y dirigente del peronismo porteño, conserva capacidad de negociación a partir de su estructura sindical y política.
En el ámbito municipal, los acuerdos conviven con cambios en las modalidades de contratación estatal y el avance del monotributismo. En salud, Carlos Rojo, referente de la Asociación de Médicos Municipales, mantiene una interlocución con el Ejecutivo vinculada al funcionamiento de los hospitales públicos y las condiciones laborales.
Camioneros y metrodelegados, en conflicto
Las principales disputas se concentran en la recolección de residuos y el subte. El sindicato de Camioneros, con Pablo Moyano entre sus referentes, cuestiona los nuevos pliegos para las concesiones de higiene urbana previstas entre 2028 y 2038. El gremio reclama garantías indemnizatorias para unos 6.000 recolectores y barrenderos, con un costo estimado de US$ 200 millones, y amenaza con medidas de fuerza.
En el subte, la tensión con la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), encabezada por Néstor Segovia, escaló tras una protesta en la línea B que terminó con dirigentes detenidos y un paro total del servicio.
El mapa sindical refleja así la estrategia del Gobierno porteño: preservar acuerdos que aporten gobernabilidad y sostener la confrontación con gremios que cuestionan sus decisiones.











