La crisis del consumo acelera el repliegue de dos de las principales cadenas de electrodomésticos del país. La combinación entre caída del poder adquisitivo, menor demanda interna y apertura de importaciones profundiza las dificultades del retail y deja un saldo creciente de locales cerrados y puestos de trabajo perdidos.
En el Noreste Argentino, Musimundo concretó esta semana el cierre de sucursales en Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa. La decisión alcanzó a cinco establecimientos misioneros: dos en Posadas y otros en Leandro N. Alem, Apóstoles y Jardín América. En total, 53 trabajadores fueron desvinculados.
En Corrientes, cuatro locales de la capital provincial bajaron sus persianas y dejaron al menos 36 empleados sin trabajo. También se registraron cierres en Curuzú Cuatiá, Paso de los Libres y Goya. Resistencia, Barranqueras y Fontana, junto con distintas filiales formoseñas, completaron el mapa de reducciones.
Los gremios mercantiles cuestionaron el procedimiento utilizado para comunicar algunas cesantías, que, según denunciaron, fueron informadas verbalmente al finalizar las jornadas.
El proceso está vinculado con la situación financiera de Carsa, empresa que opera la marca y tramita un concurso preventivo de acreedores ante la Justicia chaqueña. La compañía acumula pasivos superiores a $63.500 millones.
Mientras tanto, Garbarino llegó al cierre definitivo. Tras la declaración de quiebra por parte del Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, dejaron de funcionar sus tres últimos locales, incluido el de Tribunales, en CABA.
La firma llegó a operar más de 300 sucursales y emplear a unas 5.000 personas. Ahora, sus activos y marcas serán liquidados para afrontar las deudas.











