El trabajo en casas particulares atraviesa un fuerte retroceso en la Argentina. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el sector perdió 30.133 puestos registrados, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborados sobre registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
La cantidad de empleadas formalizadas pasó de 629.660 a 599.527. El descenso equivale a más de 33 bajas por día durante el período analizado y se produjo en un contexto de menor capacidad de gasto de los hogares empleadores, que redujeron jornadas, horas contratadas o directamente prescindieron del servicio.
La informalidad agrava el panorama. Un relevamiento de EcoFeminita, basado en información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, señala que el 77,5% de las trabajadoras no realiza aportes jubilatorios. Esta situación también implica quedar fuera de derechos como vacaciones pagas, aguinaldo, obra social y otras coberturas laborales.
Las jornadas muestran otro foco de tensión: casi un tercio de las empleadas se encuentra subocupada. En materia de ingresos, el promedio ronda los $338.700 mensuales, mientras que la mitad percibe menos de $300.000. Además, cerca de cuatro de cada diez son el principal sostén económico de su familia.
Desde el Sindicato de Trabajadoras de Casas Particulares (SINPECAF) reclamaron medidas para mejorar los salarios y ampliar la registración. Su secretaria general, Ana Altamirano, cuestionó la pérdida de poder adquisitivo y sostuvo que no hubo avances suficientes en la formalización del sector.
El escenario combina así menos empleo registrado, alta informalidad, jornadas reducidas e ingresos bajos en una actividad con fuerte presencia femenina.











