La crisis del PAMI suma un nuevo frente de conflicto. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) realizará este martes 8 de septiembre un paro nacional con movilización hacia la sede central de la obra social, en avenida Corrientes 655, en la Ciudad de Buenos Aires.
La protesta comenzará a las 13 y alcanzará a empleados del organismo en todo el país. El sindicato reclama por el deterioro de las prestaciones, el estado de los servicios y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. También denuncia una deuda con prestadores superior a $500.000 millones.
El reclamo agrega presión sobre el ministro de Salud, Mario Lugones, y el titular del PAMI, Esteban Leguízamo, en medio de cuestionamientos por el funcionamiento de la entidad.
El conflicto acumula antecedentes durante los últimos meses. Odontólogos, ópticas, acompañantes terapéuticos, clínicas y otros proveedores denunciaron atrasos en los pagos y suspendieron prestaciones en distintas provincias.
En agosto, más de 25 clínicas y sanatorios de Río Negro, Neuquén, Chubut y La Pampa interrumpieron durante 24 horas la atención a afiliados. La medida alcanzó a unos 300.000 beneficiarios. En paralelo, más de 200 centros de diálisis advirtieron sobre dificultades para sostener tratamientos de unos 4.700 pacientes, ante una brecha cercana al 50% entre costos y valores reconocidos.
ATE sostiene que el escenario responde a un proceso de “vaciamiento” y cuestiona el congelamiento salarial de los empleados. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, afirmó que más de cinco millones de jubilados quedan afectados por las restricciones en medicamentos y prestaciones.
El paro expone así un problema que trasciende la disputa laboral: el financiamiento y la continuidad de los servicios de una de las principales obras sociales del país.











