Los recibos de sueldo de choferes de colectivos de Chaco volvieron a poner bajo discusión la composición de los salarios del sector. La documentación aportada por sectores opositores de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) muestra una elevada proporción de conceptos no remunerativos, con impacto sobre la base utilizada para calcular aportes previsionales.
Uno de los casos corresponde a un conductor de corta y media distancia de ERSA Urbano. En junio de 2026, el trabajador registró $1.307.809,80 en sumas no remunerativas y $128.270 en conceptos remunerativos. El salario neto fue de $1.033.362,25.
En mayo, la liquidación incluyó $780.915,20 como no remunerativos, frente a $30.480 remunerativos, mientras que el importe depositado alcanzó $639.462.
La controversia se vincula con el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite establecer prestaciones no remunerativas durante suspensiones. Durante la pandemia, la CGT y la UIA habían acordado un límite del 75% del salario. Sin embargo, la oposición sindical sostiene que en el transporte del interior se aplicó el esquema denominado “88-12”: 88% no remunerativo y 12% remunerativo.
El planteo incorpora otra discusión: los colectiveros fueron considerados trabajadores esenciales durante las restricciones sanitarias y continuaron trabajando.
Según la documentación, estos acuerdos se extendieron durante 2022 y parte de 2023. Aunque dejaron de homologarse tras un reclamo ante el Ministerio de Trabajo, los denunciantes afirman que algunas compañías mantuvieron mecanismos similares.
El efecto central recae sobre la jubilación: si los aportes se realizan sobre una porción menor del ingreso, también se reduce la base previsional futura.











