La actividad de la construcción sigue un 25% por debajo de sus niveles máximos y no muestra señales de recuperación a corto plazo. La Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) advirtió que la crisis ya provocó la pérdida de 120.000 puestos de trabajo y la salida de unas 2.000 empresas del mercado.
El presidente de la entidad, Gustavo Weiss, señaló que el sector cayó entre mediados de 2023 y mediados de 2024 y, desde entonces, permanece en niveles inferiores a los previos al desplome. Según anticipó, el escenario no cambiará durante los próximos meses ni a comienzos de 2027.
La paralización de la obra pública durante la gestión de Javier Milei es uno de los factores señalados por el sector. Aunque las inversiones vinculadas con Vaca Muerta impulsan la actividad en Neuquén y Río Negro, ese movimiento no alcanza para compensar la caída en el resto del país.
En este contexto, CAMARCO reclama una mayor participación estatal en el financiamiento de infraestructura. Weiss sostuvo que las inversiones privadas no pueden reemplazar por completo al gasto público, especialmente en proyectos viales y ferroviarios. Además, advirtió que el deterioro de estas redes eleva los costos logísticos y limita la competitividad de otras actividades productivas.
El mercado inmobiliario también enfrenta dificultades. El aumento de los costos de construcción medidos en dólares redujo la rentabilidad de nuevos emprendimientos, mientras que los precios de venta no acompañaron esa suba. Si bien la aparición de créditos hipotecarios abre nuevas posibilidades, Weiss consideró que el financiamiento disponible todavía resulta insuficiente.
Con el empleo estancado, empresas fuera del mercado y obras sin reactivación, la construcción enfrenta un horizonte complejo. La evolución del sector dependerá, entre otros factores, de la inversión en infraestructura y de las condiciones de financiamiento para impulsar nuevos proyectos.











