A 71 años del golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón, la Confederación General del Trabajo (CGT) reivindicó la memoria del movimiento obrero y recordó el impacto que tuvo aquel proceso sobre los sindicatos y los derechos sociales.
El levantamiento comenzó el 16 de septiembre de 1955, tras una escalada de violencia política que había incluido el bombardeo de Plaza de Mayo del 16 de junio. El ataque, perpetrado por sectores de la Aviación Naval, dejó al menos 308 civiles muertos, según registros oficiales.
Luego de varios días de enfrentamientos, Perón abandonó el país. Eduardo Lonardi asumió como presidente de facto el 23 de septiembre y fue reemplazado posteriormente por Pedro Eugenio Aramburu.
Uno de los primeros efectos sobre el movimiento gremial fue la intervención de la CGT. El Decreto-Ley 3.032, firmado el 16 de noviembre de 1955, dispuso el control de la central y de los organismos bajo su jurisdicción. En diciembre, otra norma creó una comisión investigadora sobre su estructura.
La nueva etapa también implicó restricciones para la actividad sindical, controles sobre los gremios y el congelamiento de la negociación salarial. Frente a ese escenario, dirigentes, delegados y trabajadores trasladaron parte de la organización hacia las bases y comenzaron a desarrollar distintas formas de resistencia.
En su mensaje por el aniversario, la CGT señaló que la proscripción y la persecución no interrumpieron la organización obrera. “A 71 años, mantenemos viva la memoria. La organización obrera sigue en pie”, afirmó la central.











