La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) anunció una retención de tareas para el viernes 6 de noviembre en 27 aeropuertos del país. La protesta, prevista para la antesala del fin de semana largo y la llegada del Papa León XIV a la Argentina, podría afectar los servicios aerocomerciales con demoras y cancelaciones.
El gremio, conducido por Rodolfo Aguiar, justificó la medida por presuntos incumplimientos en materia de seguridad aeroportuaria, falta de insumos y ausencia de respuestas oficiales. Entre los principales reclamos mencionó la escasez de ambulancias operativas, elementos para atender emergencias y extintores.
En Aeroparque Jorge Newbery y Ezeiza, además, se implementará un «paro a la japonesa», que contempla controles exhaustivos sobre aeronaves, equipos de rampa, pistas, obras e instalaciones. Durante la protesta solo estarán garantizados los vuelos sanitarios, humanitarios, de traslado de órganos y oficiales.
Otro eje del conflicto es el destino de los fondos recaudados mediante la tasa aérea. Según datos difundidos por ATE, ese concepto genera unos $220.000 millones anuales, pero menos del 10% regresa al organismo para financiar operaciones y salarios.
El sindicato reclama que el Gobierno informe cómo se distribuyen esos recursos, realice inspecciones de higiene y seguridad y garantice el mantenimiento de los equipos. También señaló fallas en las autobombas de los aeropuertos de San Luis y Formosa.
La medida podría complicar la actividad aérea en una fecha de alta circulación de pasajeros. Desde ATE responsabilizaron al Gobierno por las consecuencias operativas que pueda generar el conflicto.











