Lácteos Verónica: vuelve a producir, pero sigue ausente en las góndolas y con una crisis financiera que la deja al borde del traspaso

La histórica empresa santafesina Lácteos Verónica atraviesa uno de los momentos más críticos de su trayectoria. Tras meses de inactividad y con deudas salariales que golpearon a sus casi 700 empleados, la firma comenzó lentamente a reactivar la producción, aunque todavía está lejos de recuperar su presencia en las góndolas.

El reinicio parcial de las actividades fue posible gracias a un acuerdo firmado entre el sindicato lechero ATILRA y el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, que estableció un esquema de pagos para saldar los sueldos atrasados. Según ese convenio, la compañía debía ponerse al día durante la primera semana de octubre, con desembolsos escalonados que arrancaron en septiembre y alcanzan un millón de pesos por trabajador.

Sin embargo, la normalización es todavía frágil. Dos de las tres plantas -Lehmann y Suardi- están operativas, aunque bajo la modalidad de producción a fasón, es decir, elaborando para terceros como Saputo y Punta del Agua. La planta de Clason, en cambio, apenas procesa 20.000 litros de leche cada dos días, lo que permite tan solo una hora de envasado. Allí, la producción de quesos, manteca y dulces continúa paralizada por completo.

Delegados gremiales remarcan esa diferencia: mientras en Lehmann y Suardi se cumplen las jornadas completas, en Clason la falta de insumos mantiene virtualmente detenida la actividad. El contraste explica por qué los productos de la marca casi no se ven en supermercados ni almacenes, pese al intento de reactivación.

Un gigante en crisis

El mayor obstáculo de la empresa es financiero. De acuerdo con el registro del Banco Central, Lácteos Verónica emitió en los últimos meses más de 3.200 cheques sin fondos, por un monto que supera los 11.200 millones de pesos. La deuda con proveedores se acumula y la falta de capital de trabajo impide recomponer la operatoria.

En ese marco, la posibilidad de un traspaso de activos cobra fuerza. Voces del sector aseguran que la multinacional Savencia -dueña de Milkaut, Ilolay, Adler y Bavaria, entre otras- ya inició conversaciones con la familia Espiñeira, actual controlante de Verónica. La compañía francesa ocupa hoy el tercer lugar en el ranking nacional de procesamiento de leche, con más de 1,5 millones de litros diarios, y busca consolidar aún más su posición en el mercado.

Entre la esperanza y la incertidumbre

Mientras los trabajadores esperan cobrar lo que se les adeuda y retomar la estabilidad laboral, el futuro de la empresa sigue abierto. La continuidad dependerá tanto de la capacidad de cumplir con los compromisos financieros como de la eventual llegada de un nuevo comprador que garantice la supervivencia de la marca.

Por ahora, Lácteos Verónica produce a cuentagotas y permanece ausente de las góndolas, un síntoma de la fragilidad de una de las firmas más tradicionales de la lechería argentina.