La compañía de capitales chilenos Embotelladora del Atlántico SA resolvió recortar a tres horas diarias el rol de los delegados titulares. Y eliminó la actividad sindical a los delegados suplentes.
El 6 de octubre pasado, apenas 24 horas después de que más de 1.000 trabajadoras y trabajadores de la planta que la multinacional Coca-Cola opera en Montecristo eligieran a sus 16 delegados sindicales, los directivos de la compañía Embotelladora del Atlántico SA (EDASA) avanzó sobre los gremialistas y les cambió de facto el funcionamiento de su actividad sindical, en connivencia con Jorge Campos, el secretario general del Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria de Aguas Gaseosas y Afines de Córdoba (SUTIAGA).
Los obreros de Coca Cola ya habían enfrentado a la compañía multinacional de capitales chilenos –EDASA depende de la trasandina Embotelladora Andina SA-, cuando lanzaron un paro que duró ocho días, entre el 22 y el 29 de mayo pasados, en reclamo por una urgente recomposición salarial y el pago de un bono extraordinario para compensar la pérdida del poder adquisitivo salarial y la quita por el Impuesto a las Ganancias. Además, los obreros reclamaban “reajuste por malas liquidaciones en los pagos de horas extras, con montos diferentes a los que correspondía” y “reajuste por malas liquidaciones de las licencias especiales como enfermedad inculpable, feriados, licencia por nacimiento de hijo, etcétera; de acuerdo a los montos establecidos por ley de contrato de trabajo y convenio”.
Como respuestas, esa vez, los directivos de Coca Cola señalaron: “Hoy nos encontramos ante un pedido NO (SIC) sustentado en un incumplimiento de la empresa, sino frente a la solicitud de un “regalo”. Este planteo difiere del reclamo inicial motivado en la pretendida absorción de las retenciones del impuesto a las ganancias y la disconformidad con lo acordado en paritarias a nivel nacional” y que “todos los planteos salariales deben discutirse en el ámbito de paritarias nacionales entre la Federación Argentina de Trabajadores de Aguas y Gaseosas (FATAGA) y Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA)”.
Pero además de los comunicados distribuidos a través de las patronales de prensa, Embotelladora del Atlántico SA fue más allá y en represalia al paro votado masivamente en distintas asambleas, despidió a 51 trabajadores, de los cuáles sólo fueron reincorporados 28.
Ataque a la libertad sindical
Cuatro meses después de esta disputa de clases entre patrones y obreros, el 5 de octubre pasado, la Agrupación 10 de Abril que dirigen Daniel Ferreyra y Matías Abdenur, ganó nuevamente la elección del Cuerpo de Delegados y además logró que la empresa reconociera que debido a la cantidad de empleados, sectores y turnos, debían pasarse de 12 a 16 representantes sindicales, ocho titulares y ocho suplentes.
Sin embargo, al día siguiente, el 6 de octubre, EDASA envió una notificación donde recortaba la actividad sindical a los delegados: “En las últimas semanas la empresa dispuso una rebaja en los créditos de horas asignadas a los delegados sindicales, elimina la actividad sindical de los ocho delegados suplentes y sólo otorga 24 horas de actividad sindical por día, dividida en los ocho delegados titulares; lo que nos da sólo tres horas diarias para cada delegado en una planta de las características de Monte Cristo, que es la más grande de Argentina, con 24 líneas de producción”, explicó a mayo! el delegado Daniel Ferreyra.
La planta de Coca Cola de Montecristo es la más grande del país y elabora todos los productos de la firma, desde la tradicional Coca, pasando por las gaseosas Fanta y Sprite, hasta aguas y bebidas energizantes como Monster.
Por su parte, otro de los dirigentes de la Agrupación 10 de Abril, Matías Abdenur agregó: “Como representantes electos, revalidados en una reciente elección, nuestra labor como representantes de los y las trabajadoras es esencial para mantener un equilibrio entre ambas partes en esta relación laboral, como son trabajadores y empresa. La reducción horaria impuesta por la empresa atenta contra la Ley de Asociaciones Sindicales, que en su Artículo 46 expresa que “la reglamentación de lo relativo a los delegados del personal deberá posibilitar una adecuada tutela de los intereses y derechos de los trabajadores teniendo en cuenta la diversidad de sectores, turnos y demás circunstancias de hecho que hagan a la organización de la explotación o del servicio”; pero además, el Artículo 47 advierte que “todo trabajador o asociación sindical que fuere impedido u obstaculizado en el ejercicio regular de los derechos de la libertad sindical garantizados por la presente ley, podrá recabar el amparo de estos derechos ante el tribunal judicial competente, conforme al procedimiento sumarísimo establecido en el Artículo 498 del Código de Procedimientos Civil y Comercial de la Nación o equivalente de los códigos procesales civiles provinciales, a fin de que éste disponga, si correspondiere, el cese inmediato del comportamiento antisindical”.
Como vemos, las autoridades de EDASA están incumpliendo con la legislación vigente”.
Abdenur le dijo a mayo! que “los trabajadores queremos que la empresa respete los convenios laborales y las leyes laborales vigentes que defienden claramente el derecho a ejercer la tutela sindical; pero las intimaciones vía Carta Documento del pasado 27 de octubre, por parte de la empresa, ratificando la nota girada el 6 de octubre, intimando a los delegados a presentarnos a cumplir tareas y no respetar la tutela sindical es una clara violación a la Ley de Asociaciones Sindicales”.
Luego de que los dirigentes de la Agrupación 10 de Abril reclamaran al secretario general de SUTIAGA, Jorge Campos, que apoyara a los 16 delegados y defendiera la actividad gremial de titulares y suplentes, el 31 de octubre pasado, el gremio emitió un comunicado donde avala tácitamente el accionar de EDASA: “Mientras el delegado permanezca en su función, el empleador podrá reducir o aumentar el crédito de horas mensuales retribuidas, en tanto iguale o supere en cantidad que establezca la convención colectiva aplicable. La modificación de créditos de horas en sí mismo no está prohibida, y salvo que no se respete lo garantizado legalmente no se conculcaría, ni se atentaría contra la tutela sindical”.
David contra Goliat
A mediados de mayo pasado, cuando la inflación de abril había trepado un 8,4% -en marzo había sido del 7,7%; y en febrero del 6,6%-; los más de 1.000 trabajadores e Coca Cola, votaron en asambleas de los tres turnos, ir a la huelga para que la compañía reconociera los reclamos por actualizaciones salariales y para que se paguen como corresponde las liquidaciones mal computadas por horas extras o licencias especiales.
Nunca antes, los obreros de Coca Cola se habían animado a realizar una medida de fuerza contra la compañía multinacional; y si bien la comisión directiva de SUTIAGA quiso desconocer primero las razones y luego la voluntad de la asamblea, el transcurso del tiempo demostró que los motivos eran reales e importantes.
En cada uno de los tres turnos trabajan cerca de 400 operarios, entre efectivos y temporarios; quienes resolvieron una medida de fuerza de máxima, como el cese de actividades. El paro con la patronal amenazando con despidos; la dirigencia de SUTIAGA Córdoba de espectadora y sin apoyar a los obreros; el Ministerio de Trabajo avalando todo lo actuado por EDASA; y la prensa hegemónica demonizando la organización y lucha de los obreros, se convirtió en una pelea de David contra Goliat.
El delegado Daniel Ferreyra detalló a mayo! cómo la negativa persistente de Coca Cola de escuchar y receptar los reclamos, terminó en un paro total de actividades durante ocho días: “Hacía más de un año que veníamos discutiendo sobre las malas liquidaciones de licencias y sobre la actualización salarial debido a la pérdida de poder adquisitivo por la inflación. Los compañeros votaron, votamos, en asamblea los pasos a seguir frente a la intransigencia de la empresa; y entre todos se resolvió ir al paro. Las votaciones ratificaron las medidas de fuerza y el paro, que fue histórico, se mantuvo durante ocho días. En medio del conflicto, la empresa comenzó a apretarnos con los telegramas de despido, así y todo, seguimos adelante con la medida de fuerza”.
Ferreyra contó que “entre los 51 despedidos, estaban los compañeros que se oponen a la conducción de SUTIAGA del secretario general Jorge Campos. Hubo una operación planificada desde la empresa para despedir a compañeros opositores a la actual conducción del Sindicato. Pero la cosa no quedó ahí, la organización de las compañeras y compañeros logró la reincorporación de más de la mitad de los despedidos, 28 compañeros volvieron a trabajar y otros 23 aceptaron la indemnización y buscaron otros caminos. Nosotros sabemos que la única lucha que se pierde, es la que se abandona. Y somos conscientes de que la empresa hace y va a hacer lo imposible por desmovilizarnos; pero que sepa todo el mundo, que los trabajadores si nos unimos, somos imparables. Ya lo demostramos en mayo pasado, y lo vamos a volver a demostrar cada vez que se intenten vulnerar nuestros derechos”.
Por su parte, Matías Abdenur deja un mensaje sobre la importancia de la acción colectiva: “Le pedimos a la nueva generación, a la cual pertenecemos, que miremos el futuro con una nueva perspectiva. Hay mucho por hacer para unas condiciones diferentes de nuestro gremio. No podemos seguir gestionando y discutiendo con el mismo criterio de hace 40 años. El mundo laboral ha dado un giro de 180 grados y no nos podemos quedar con conquistas históricas obtenidas, sino trabajar por nuevos derechos para nuestros representados. Y esto se hace con determinación y adoptando una mirada a futuro donde los próximos cuadros sindicales, a través de la formación y capacitación, sean protagonistas y no espectadores”.
09N23













