Nuevo triunvirato en la CGT: unidad en tiempos de ofensiva laboral

Tras una larga negociación y una votación contundente, la Confederación General del Trabajo (CGT) definió su nueva conducción. El Consejo Directivo, que tendrá mandato hasta 2029, será encabezado por un triunvirato integrado por Octavio Argüello (Camioneros), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Jorge Sola (Seguros). La elección se dio en un contexto donde el gobierno de Javier Milei ya anunció su intención de avanzar con una reforma laboral que busca flexibilizar convenios, recortar derechos y debilitar la estructura sindical.

Una votación clara y una advertencia firme

El nuevo esquema de conducción fue respaldado por 1604 congresales, con solo 35 votos en blanco, lo que selló una amplia mayoría en favor del modelo tripartito.
En sus primeras declaraciones, los tres cosecretarios generales dejaron claro que la central no permitirá retrocesos.
El crecimiento de este país se construyó sobre los derechos de los trabajadores, y vamos a defenderlos”, sostuvo Sola.
Argüello, que repite mandato, fue más tajante: “Con los trabajadores no se jode. Estamos unidos para enfrentar cualquier intento de quitar derechos”.
Jerónimo, el más joven de los tres, con apenas 41 años, destacó que la CGT “no retrocederá un solo paso en las conquistas alcanzadas”.

Reforma laboral: el eje del conflicto que viene

El gobierno nacional justifica la reforma con el argumento de que los convenios colectivos están “desactualizados”. Desde la CGT, sin embargo, la respuesta fue directa: los convenios ya contemplan instancias de negociación y actualización anual, tanto en lo salarial como en lo tecnológico.
No somos necios, dijo Sola, sabemos que el mundo del trabajo cambió con la tecnología y la robótica, pero tenemos una herramienta fenomenal: la negociación colectiva.
La preocupación sindical pasa por otro lado: el intento de reemplazar la negociación por actividad, base del modelo argentino, por una negociación por empresa, lo que fragmentaría al movimiento obrero y debilitaría su poder de representación.

Reacomodamientos internos y tensiones controladas

El congreso reflejó las tensiones entre los sectores dialoguistas y los combativos. Finalmente, prevaleció la línea moderada impulsada por “Gordos” e “Independientes”, que logró sostener el esquema colegiado del triunvirato frente a quienes proponían volver al unicato.
El sector del gastronómico Luis Barrionuevo, representado por Carlos Acuña, defendió la idea de una conducción unipersonal, pero terminó integrándose al Consejo Directivo, ocupando la Secretaría de Turismo.
Otros dirigentes, como Omar Maturano (La Fraternidad), también impulsaron el unicato, aunque sin éxito. Su hijo, Sebastián Maturano, continuará al frente de la Secretaría de Juventud.

Entre las secretarías más relevantes, se mantuvo la continuidad de figuras históricas:

  • Andrés Rodríguez (UPCN) en la Adjunta,
  • Gerardo Martínez (UOCRA) en Relaciones Internacionales,
  • José Luis Lingeri en Acción Social,
  • Víctor Santa María en Estadísticas,
  • Julio Piumato en Derechos Humanos,
  • y Daniel Lovera (Comercio) en Relaciones Institucionales.

El sector metalúrgico, que había propuesto un perfil más combativo, no logró imponer su orientación. Aunque la UOM conserva la Secretaría Gremial, su titular Abel Furlán prefirió no ocupar el cargo, delegando la función en Osvaldo Lobato, de la seccional San Martín.
Tampoco el SMATA logró una representación fuerte: se le asignó una vocalía ocupada por Pablo Pagez.

El recambio generacional y la unidad como consigna

La figura de Cristian Jerónimo representa una renovación dentro del histórico edificio de Azopardo. Su elección fue celebrada por dirigentes jóvenes, como Emiliano Mongilardi, del sindicato de Petróleo y Gas Privado de Chubut, quien destacó que “la llegada de Jerónimo simboliza el recambio generacional que la CGT necesita”.
El propio Jerónimo aseguró que los jóvenes sindicalistas deben “honrar el legado de los dirigentes históricos, pero también tener un papel protagónico en la nueva etapa del movimiento obrero”.

Pese a las diferencias internas, la unidad fue el mensaje que primó en el cierre del Congreso. El documento final expresó que la CGT “no se niega a discutir actualizaciones en las relaciones laborales, pero exige un espacio de diálogo social verdadero y no excluyente”.
En el texto también se advierte que la reforma impulsada por el Ejecutivo “atenta contra el equilibrio entre el capital y el trabajo” y se reafirma que “la unidad sindical es la fuerza del trabajo digno, garantía de justicia social”.

Desafíos de una nueva etapa

El mandato del nuevo Consejo Directivo se extiende hasta 2029, pero los dos años restantes del gobierno de Milei se perfilan como los más difíciles. Enfrentar el intento de desregulación del mercado laboral, sostener la unidad interna y reconstruir la representación frente a un contexto de precarización creciente serán los grandes desafíos del nuevo triunvirato.
Como sintetizó un dirigente al salir del congreso: “La CGT puede discutir matices, pero si nos tocan los derechos, nos van a encontrar a todos del mismo lado.”