Desde hoy lunes 22 de septiembre, los trabajadores de la constructora de la Armada (COVIARA) iniciaron un paro de 72 horas en reclamo por salarios impagos y otras deudas laborales. La medida de fuerza, convocada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), pone en jaque al ministro de Defensa, Luis Petri, y expone un nuevo capítulo en la crisis que atraviesa su gestión.
El gremio confirmó que la protesta se extenderá hasta el miércoles 24 inclusive, luego de notificar al presidente de la empresa, Leonardo Salvini, sobre la decisión. “Recibieron la empresa con superávit y ahora no pueden pagar ni las expensas del edificio donde están sus oficinas”, cuestionaron los empleados en dialogo con LPO, aseguran que la situación económica de la compañía se deterioró gravemente desde la llegada del actual gobierno.
Reclamos acumulados
Según detalló ATE en un comunicado, la medida responde a múltiples incumplimientos: el salario de agosto aún no abonado, paritarias y bonificaciones atrasadas, cargas sociales impagas, malas condiciones de higiene y seguridad, y la falta de información sobre el futuro de la firma. La organización que encabeza Rodolfo Aguiar exigió una reunión urgente con las autoridades para garantizar la continuidad de los puestos de trabajo, el pago inmediato de los haberes y el cese de las políticas de ajuste.
Este es el segundo paro que realizan los empleados de COVIARA en lo que va de la gestión de Petri. El primero ocurrió en julio y fue considerado histórico: en más de seis décadas, la empresa nunca había registrado una huelga.
Una empresa en crisis
El conflicto se da en medio de versiones sobre un posible vaciamiento o cierre de COVIARA. En junio, trascendió que el ministro evaluaba avanzar en esa dirección, lo que generó un fuerte rechazo entre los trabajadores y malestar en sectores de las Fuerzas Armadas.
Fundada originalmente para la construcción de viviendas para la Armada y la Marina, la empresa extendió con los años sus actividades a proyectos inmobiliarios del Ministerio de Defensa y de otras fuerzas de seguridad. Hoy cuenta con apenas 38 empleados, que denuncian sueldos pagados de manera irregular, aportes patronales sin abonar y deudas que superan los 1.200 millones de pesos con proveedores.
Hasta el año pasado, la compañía cerraba sus balances con un superávit anual de entre 40 y 50 millones de pesos.
Traslados resistidos
El malestar se profundizó a fines de agosto, cuando los empleados fueron notificados de una posible transferencia a otros organismos del ministerio. Ante la falta de precisiones sobre sus condiciones laborales, rechazaron la propuesta y se declararon en estado de alerta.
En paralelo, el conflicto ya produjo consecuencias políticas. La salida de Mario Katzenell, secretario de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, estuvo directamente vinculada a la crisis en COVIARA. En su lugar, la jefa de Gabinete de Defensa, Luciana Carrasco, quedó a cargo de la compañía en una suerte de intervención.
Mientras tanto, el paro iniciado el día de hoy marca un punto de inflexión. Los trabajadores aseguran que no levantarán las medidas hasta que se garanticen los pagos adeudados y se defina el futuro de la empresa. La pulseada, lejos de cerrarse, amenaza con profundizar el desgaste de Petri en uno de los ministerios más sensibles del Gobierno.











