INDEC: los salarios “le ganan” a la inflación, pero crece la desconfianza en los datos oficiales

El último informe del INDEC volvió a ubicar a los salarios por encima de la inflación en agosto, pero economistas y gremios advierten que esa lectura “muestra la foto y no la película”. Mientras el gobierno intenta sostener la idea de que los ingresos se recuperan, la realidad cotidiana de millones de trabajadores sigue marcada por la pérdida del poder adquisitivo, la falta de recomposición real y el aumento del pluriempleo como estrategia de supervivencia.

Según el Centro CIFRA de la CTA de los Trabajadores, uno de cada tres asalariados formales gana menos que la Canasta Básica Total. El dato es alarmante porque revela que incluso dentro del empleo registrado ,que históricamente funcionó como una barrera frente a la pobreza, los ingresos ya no alcanzan para cubrir el costo de vida. En este contexto, la afirmación oficial de que los sueldos superan a la inflación genera controversia y desconfianza.

El informe del INDEC sostiene que en agosto de 2025 el índice general de salarios creció un 3,2% mensual y 49,6% interanual. En el sector privado registrado el aumento fue de 2,2%, en el público de 2,8% y en el privado no registrado de 6%. Desde diciembre de 2024, las subas acumuladas alcanzan 18,8% para el sector privado formal, 22,5% en el público y 67,4% entre los trabajadores informales.

Sin embargo, la lectura de los especialistas es distinta. “En agosto el salario le ganó a la inflación, pero la película dice más que la foto”, explicó Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma. Según el analista, el sector privado formal “está hace rato en los niveles de fines de 2023”, mientras que el salario público nacional “sigue viviendo una tragedia”. Campos también apuntó que el crecimiento en las provincias responde más a recomposiciones puntuales que a una recuperación sostenida.

El contraste entre los números oficiales y la experiencia cotidiana se da en un escenario político marcado por el avance de una reforma laboral que busca reconfigurar las relaciones de trabajo. Entre los puntos más debatidos aparece la propuesta de implementar “salarios dinámicos”, un esquema que reemplazaría los aumentos fijos por componentes variables asociados al desempeño o la productividad. “Eso implicaría una mayor precarización, porque el salario dejaría de depender de derechos objetivos y pasaría a estar condicionado por factores externos, como la opinión de un jefe o el rendimiento de una máquina”, advirtió Campos.

Mientras tanto, los gremios observan con preocupación el rumbo del gobierno y denuncian que la estrategia oficial de “ajuste silencioso” deteriora los ingresos sin necesidad de recortes formales. A la pérdida salarial se suman la caída del empleo de calidad y la reducción de los convenios colectivos, que cada vez encuentran más dificultades para recomponer los sueldos frente a la inflación.

Lejos de una recuperación, la tendencia general es de estancamiento. El empleo registrado dejó de garantizar estabilidad y bienestar, y los trabajadores formales se ven obligados a sostener el consumo a fuerza de endeudamiento o de nuevas jornadas laborales. La foto de agosto puede mostrar un repunte, pero la película completa sigue siendo la de una economía que ajusta sobre los salarios.