Dalma Gómez es la candidata de Más SOELSAC, la lista opositora que el 20 de diciembre disputará el poder a Sergio Fittipaldi. Es la primera vez en dos décadas, que habrá elecciones libres en el gremio de la limpieza.
El próximo 20 de diciembre 17.000 trabajadoras y trabajadores de las empresas de limpieza afiliados al Sindicato Obreros y Empleados de Empresas de Limpieza, Servicios y Afines de Córdoba (SOELSAC) irán a las urnas, y por primera vez habrá dos listas que competirán para decidir si revalidan la conducción de Sergio Fittipaldi, el secretario general que dirige desde 2005 el gremio con puño de hierro; o si como todo parece indicar, Dalma Gómez logrará desbancarlo y se convertirá en la primera mujer en conducir un sindicato donde el 70% de las trabajadoras son mujeres.
“La candidatura de una compañera como Dalma es la reivindicación más palpable a un gremio donde el 70% de las afiliadas son mujeres; el 70% de las trabajadoras de las empresas de limpieza de toda la provincia son mujeres. Y por esa razón, las compañeras y compañeros de la agrupación Más SOELSAC definieron en asamblea que las listas estén integradas en un 70% por mujeres”, describe Franco Saillén, acerca de cómo se organizó esta agrupación que busca “renovar, oxigenar y transparentar un gremio, pero a la vez devolverle la dignidad laboral y de género”.
El camino hacia la normalización del sindicato de trabajadores de unas 80 empresas de limpieza distribuidas en la Capital y el interior, que emplean a unos 23.000 trabajadores, comenzó hace más de tres años, cuando un puñado de delegadas y delegados que enfrentaban a la burocracia sindical de Fittipaldi, comenzaron a organizarse en reclamo de mejoras salariales y de estabilidad laboral.
Este año, la agrupación Más SOELSAC a través de la Lista Verde 1 decidió presentarse a elecciones, apoyada por Franco Saillén, ex legislador provincial y dirigente del poderoso Sindicato Unico de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba (SURRBaC): “Yo les quiero decir a las compañeras y los compañeros que entendemos la problemática por la que atraviesan, es la misma que atravieso yo. Nuestra lucha va a dar sus frutos, en cada repartición, cada empresa, sea de la Capital o del interior, recibimos siempre las mismas palabras: ‘Necesitamos mejorar, confiamos en Ustedes’. Y nosotros les decimos que la tarea es de todos, el gremio es de todos los trabajadores, no sólo de la Comisión Directiva, y hay que involucrarse para cambiarlo”, le dijo a mayo!, la candidata opositora.
Dalma Gómez agregó que “Luego de mucho tiempo en esta actividad, como trabajadora de los servicios de limpieza, tomé el compromiso de trabajar para mejorar nuestras condiciones laborales; y lo hago junto a cada uno de ustedes. A través del diálogo y la negociación vamos a acercar posiciones con las empresas, para que ganemos todos, ellas y nosotros, los trabajadores. Nuestro triunfo en estas elecciones va más allá del 20 de diciembre, apunta a cambiar las condiciones de trabajo y de vida de las y los compañeros para siempre. Vamos a garantizar el 100% de todos los puestos de trabajo y vamos a rediscutir las pautas salariales para nuestra actividad”.
Por su parte, Saillén opinó que “nuestros compañeros, con Dalma a la cabeza buscan devolverle dignidad a las y los trabajadores. La Provincia se desligó y tercerizó el servicio, lo cuál redunda en precarización laboral para miles de compañeras y compañeros. Nosotros que venimos de una actividad sufrida y mal paga, como es la que realizan los trabajadores de recolección de residuos, nos organizamos y logramos dar vuelta nuestra realidad, hoy los compañeros y las compañeras del SURRBaC saben lo que es la dignidad del trabajo, saben que ante cada avance de las empresas va a haber un sindicato que los defienda. Y acá las compañeras y compañeros de SOELSAC vieron que se podía hacer lo mismo; pero además, como la mayoría de las trabajadoras son mujeres, la tarea era doble, tenían que equiparar ingresos salariales de mujeres y hombres, y además avanzar por recuperar los derechos perdidos”.
Actualmente los ingresos de bolsillo en promedio son de $ 140 mil por mes con 44 horas semanales de trabajo; pero Saillén advrtió que “eso no se cumple, tenemos compañeras con contratos basura de tres horas diarias, porque el convenio estipula una escala de dos a ocho horas diarias. Lo que plantea la Lista Verde 1 que encabeza nuestra compañera Dalma Gómez es rediscutir el Convenio Colectivo de Trabajo para que no haya más variación horaria y se unifique en ocho horas; además se va a conformar una nueva escala salarial. Ninguna trabajadora, ni ningún trabajador de la limpieza va a ganar menos que la Canasta Básica Alimentaria, no queremos trabajadores con salarios por debajo de la línea de pobreza”.
Saillén y Gómez coincidieron en que “quedó demostrado en la Junta Electoral, que en casi 20 años no se súpo cuántos trabajadores había en el sector de la limpieza; y menos se sabía cuántos afiliados había al sindicato. Ahora sabemos cuántos empleados hay, cuántos afiliados; tuvo que emerger la oposición para que se transparentaran los números en el SOELSAC. Ahora sabemos cuántos trabajadores hay en cada establecimiento, ya sea en la Capital, como en Río Cuarto, Villa María o en cada pequeña localidad. Porque como decía la compañera Evita, donde hay una necesidad hay un derecho; y nosotros decimos, donde hay una trabajadora o un trabajador de los servicios de limpieza, hay un derecho”.
La burocracia sindical
En 2005, hace 18 años, Sergio Fittipaldi, un puntero del PJ de la Capital e integrante de Las Violetas, una de las facciones de la barra brava del Club Atlético Talleres de Córdoba, llegó a la dirección el SOELSAC, primero como secretario adjunto y luego como secretario general, cargo que detenta actualmente. Además, lidera la sección cordobesa de Las 62 Organizaciones Peronistas y en las pasadas elecciones provinciales del 25 de junio ocupó el puesto 31 en la boleta de legisladores, acompañando a Martín Llaryora como gobernador.
Bajo los gobiernos de José de la Sota y Juan Schiaretti, Fittipaldi construyó una estructura verticalista en la que fueron fundamentales el Estado; las patronales empresarias –muchas cartelizadas y ligadas al aparato del PJ, como el caso de la Compañía Argentina de Limpieza y Guba SA-; y el terror impuesto desde el propio gremio.
El poder de Fittipaldi creció a la sombra y amparo de los gobiernos de José de la Sota y Juan Schiaretti. Mientras el Estado nuevo de De la Sota cerraba áreas de servicios generales como maestranza –se encargaban de la limpieza en los establecimientos dependientes de la Provincia-; se tercerizó la tarea en empresas como la Compañía Argentina de Limpieza –reconvertida en Guba SA y Cotreco- creada en marzo de 1999 por Horacio Busso, primo de Sergio Busso, ministro de Agricultura del gobierno de Juan Schiaretti y padre de la legisladora schiarettista María Victoria Busso.
Así, estas y otras empresas cartelizadas que prestaban servicios con contratos millonarios a la Provincia y a la Municipalidad de Córdoba, tomaron personal con contratos basura que debían renovarse según la voluntad de Fittipaldi, como lo denunciaron recurrentemente las y los trabajadores que decidieron armar la agrupación Más SOELSAC; y que en las últimas semanas lo denunció Gisela Pérez, hermana de Gabriela Pérez, la joven asesinada a balazos en un acto de Sergio Fittipaldi en el club Yapeyú: “Cuando te llama el sindicato, vos tenés que estar porque es el que te va a salvar el trabajo y tenés que ir obligada. Siempre fue así. Iba por su puesto de trabajo, porque sabía que en diciembre se quedaba sin trabajo. De ahora en adelante tenía que estar presente en todas las marchas”.
Gabriela Pérez (24) trabajaba en empresas de limpieza desde hacía tres años, siempre contratada temporariamente y sin posibilidad de ser efectivizada, debido a un acuerdo espurio entre la patronal y el gremio que dirige Sergio Fittipaldi. Ganaba $ 123.000. En un acto organizado por el oficialismo de SOELSAC, al que fue obligada a asistir, fue asesinada.
¿Quién mató a Gabriela?
El sábado 8 de septiembre, tal lo denunciado por familiares de Gabriela Pérez, Sergio Fittipaldi había organizado un acto proselitista en el club Yapeyú. No eran más de 100 personas, muchos de los trabajadores que asistieron al almuerzo organizado por el oficialismo, lo hicieron coaccionado por el actual secretario general de SOELSAC, quien sin miramientos obligaba a los afiliados a apoyarlos bajo amenazas de despidos, tal como quedó grabado por la propia víctima, días antes de ser asesinada:
-Buen día chicas. Necesito que me firmen los contratos, porque no los han querido firmar cuando se los pedí –dijo un supervisor de la empresa GL Disarqs SRL, que presta servicios para la Municipalidad de Córdoba desde 2013.
-Nosotras preguntamos ayer, nos dijo David que no tenía que firmar –respondió Gabriela.
–David no corresponde a este servicio.
–Nos dijo que no teníamos que firmar nada.
–Yo se los digo por el bien de ustedes, porque la empresa puede tomar cualquier medida. Todos firman contrato. Si no lo firman, no les dan el alta en AFIP, si tienen un accidente laboral no les cubre la ART y la obra social. Con este contrato les dan el alta en AFIP. No les exijo nada, les aclaro la situación. Yo le llevo a la empresa y se los doy al gerente.
Luego, Gabriela graba otra conversación con el supervisor de la patronal GL Disarqs SRL:
–Hola, Gabi. ¿Les mandó el audio Marcelo?
–No.
–Se los hago escuchar.
–No hay problemas.
–Firma, aclaración y DNI, adelante y atrás.
Ese ‘Marcelo’ al que cita el supervisor es “El Chueco Marcelo”, uno de los hombres de choque de Fittipaldi en los hospitales: “Estuve hablando con Sergio (Fittipaldi) por el tema de los contratos me dice que ahora los chicos los firmen así los mandamos, que lo firmen al contrato éste y que el mes que viene ya se pone en contacto con Luis Boni que yo le pase el listado de la gente que tiene un año o año y medio y que la gente que responde al gremio los va a hacer que queden todos efectivos”, dice ese “Chueco Marcelo”.
Así, extorsionadas, Gabriela y su hermana Dalma acudieron al almuerzo organizado por Fittipaldi, donde fue asesinada por un balazo disparado desde afuera por un sicario. “Fittipaldi me pasó por el lado como si nada, me miró, dejó la comida en la mesa y se fue. No nos ayudó”, declaró a la radio Cadena 3, Dalma, hermana de la víctima.
La joven agregó que sufrían aprietes por parte de Fittipali y la conducción del SOELSAC: “Le he pedido a mis compañeros que no tengan miedo, que hablen. Pero muchos tienen miedo de no tener trabajo, lo mismo que le pasó a mi hermana”.
Ese mismo “Chueco Marcelo” es quién advierte y amenaza a las y los trabajadores para asistir a los actos de su jefe: “Mirá que si no van al Club Yapeyú, las cosas se van a poner muy difíciles en tu trabajo, en el barrio, en la calle, donde te encontremos”. Para Gabriela, el acto de Fittipaldi fue su condena a muerte.
Además, este “Chueco Marcelo” es el encargado de la logística para llevar a los afiliados a votar a favor del oficialismo en la asamblea general del gremio para conformar la Junta Electoral: “Bueno, muchachos, esa sería la lista para mañana. La traffic estaría alrededor de las 7.30. Quería hablar con ustedes para que se fijen en la lista. Hay compañeros de nosotros, del fondo, que están del otro lado, y bueno, los que van con nosotros van a votar a Sergio Fittipaldi”, los arenga a través de un audio de WhatsApp.
Y ahí nomás lanza la amenaza: “Si esos chicos creen que van a ir con nosotros y van a votar a Saillén, cuando vengamos les van a reventar la jeta arriba de la traffic. Voy a hablar con ‘Potrillito’ porque si esos chicos están en bobina, creyendo que van a ir y van a votar para Saillén, cuando suban a la traffic le van a reventar la cabeza, porque es a mano alzada. Yo voy a saber quién vota por nosotros y quién levanta la mano para el otro gil”.
El 23 de octubre pasado, 45 días después del crimen de Gabriela, por orden de la fiscal Silvana Fernández fue detenido Gustavo “Pancuca” Herrera, presunto sicario que disparó al menos ocho veces contra el local de Club Yapeyú, una de las balas asesinó a su propia hermana.
Herrera declaró esta tarde y negó la acusación de homicidio agravado por uso de arma de fuego.
El propio Fittipaldi declaró que los disparos habían sido contra suyo por parte de presuntos enviados de Saillén: “El atentado estaba dirigido a mi persona y trágicamente acabó con la vida de nuestra compañera Gabriela”, dijo a través de una carta difundida cinco días después del homicidio.
Sin embargo, se investiga un autoatentado, ya que Herrera sería el autor de amenazas contra Franco Saillén, un hecho ocurrido entre fines de mayo y principios de junio, tres meses antes del asesinato de Gabriela.
14N23














