CGT: paro y movilización contra la reforma laboral

La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a endurecer su postura frente al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional y confirmó una jornada de paro y movilización para el próximo 10 de febrero, en coincidencia con la fecha en la que el oficialismo prevé retomar el tratamiento de la iniciativa en el Senado.

Desde la central sindical sostienen que la reforma representa un retroceso en derechos conquistados y una avanzada flexibilizadora que se impulsa sin diálogo con las organizaciones gremiales. “Esperamos que el 10 de febrero volvamos a estar en la calle, con un paro y movilización”, afirmó el secretario gremial de la CGT, Osvaldo Lobato, al ratificar la medida de fuerza.

En la misma línea, el secretario general Jorge Sola advirtió que el proyecto oficialista “es un ataque directo a los derechos individuales y colectivos de los trabajadores”, y volvió a reclamar la apertura de instancias de negociación reales. Para la conducción de la CGT, la iniciativa no solo precariza las condiciones laborales, sino que también debilita los mecanismos de negociación colectiva y limita el poder de los sindicatos para defender a sus afiliados.

La protesta tendrá impacto en sectores clave de la economía y los servicios. Según adelantaron desde la central, la medida alcanzará al transporte público, la administración pública, el sistema bancario, la recolección de residuos, la construcción y la actividad industrial, entre otros rubros. Además, se prevén movilizaciones en todo el país, con una concentración central en la Ciudad de Buenos Aires, donde las columnas sindicales confluirán frente al Congreso.

Del lado del Ejecutivo, ya se confirmó el corrimiento del debate legislativo para el 10 de febrero, con el argumento de buscar mayor consenso parlamentario antes de la votación. Sin embargo, desde el sindicalismo interpretan esta postergación como una maniobra que no resuelve el problema de fondo: la falta de diálogo político con los trabajadores organizados.

“El Gobierno impide una reforma laboral consensuada porque rechaza sentarse a negociar con el sindicalismo”, sostuvo el cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo. Para la central, una reforma de este calibre no puede discutirse de espaldas a los gremios ni sin contemplar el impacto social que tendría sobre millones de trabajadores.

En ese marco, la conducción cegetista volvió a advertir que la iniciativa oficial amenaza conquistas históricas del movimiento obrero y consolida un esquema de mayor precarización laboral. Con el paro y la movilización, la CGT busca marcarle al Gobierno que el conflicto está lejos de cerrarse y que la calle seguirá siendo un escenario central de disputa.